jueves, 30 de septiembre de 2010

"VOCES DEL DESIERTO"

Voces del Desierto es un libro escrito por Marlo Morgan. Después de haberlo leído hice algunas reflexiones que quisiera compartir con ustedes.

     Esta historia trata de una doctora que fue llamada a Australia para "recibir un reconocimiento". Al llegar se encuentra con que fue llevada a una comunidad de aborígenes, con quienes hizo un "viaje de purificación a través del desierto". A lo largo de ese viaje aprende muchas cosas de la forma de vida de estas personas, algunas experiencias que a continuación menciono.

     Antes que nada, al llegar a la comunidad, es despojada de absolutamente todas sus posesiones, que luego fueron quemadas. Los aborígenes le dijeron que era la liberación de su alma. ¿Cuántas veces no creemos que los bienes materiales son lo más importante y dedicamos nuestra vida a poseerlos? Esto me hizo reflexionar que los bienes materiales nos permiten alcanzar el bienestar, pero son sólo los medios, no el fin.

     En una parte del viaje, la doctora pregunta sobre los aborígenes que comen personas, una costumbre tan criticada por nosotros. Ellos explican que viven de lo que la naturaleza les da, y en algunas ocasiones la desesperación de no encontrar comida orilló a algunos aborígenes a comer carne humana, pero aclararon que "un aborigen jamás mató a más personas de las que se pudiera comer, mientras que ustedes, hombres de sociedad, matan a millones de personas inocentes en una guerra por conflictos absurdos".

¿Impactante no? A los aborígenes se les critica por ser personas que viven aún en la prehistoria, sin desarrollo alguno. Pero nosotros, teniendo un "lenguaje desarrollado" no somos capaces de dialogar para resolver nuestras diferencias. En vez, somos capaces que destruir a nuestros semejantes por querer defender tercamente una postura o interés personal. Ellos no estarán civilizados, pero tienen un absoluto respeto por su prójimo y un compromiso impresionante con su comunidad que los lleva a poner su mejor talento al servicio de los otros sin recibir nada a cambio. Creo que podríamos aprender de ellos, así, tal vez, alcazaríamos un verdadero desarrollo para todos los hombres.

     Acabo de hablar sobre el respeto, y esto me lleva a otra reflexión. En una ocasión, mientras caminaban por el desierto, los aborígenes encontraron una tumba cristiana destruida. Reacomodaron las piedras y reconstruyeron el crucifijo. Entonces la doctora preguntó: "Creí que ustedes no creen en dioses, su dios es la naturaleza misma. ¿Porqué entonces reconstruyen una tumba que pertenece a una ideología con la que ustedes están en contra?" Esta fue su respuesta: "Nosotros no aceptamos sus religiones porque sus diferencias los ha llevado a pelear con aquellos que profesan una religión distinta a la suya, a pesar de que todos crean en lo mismo, en un ser supremo, aunque bajo diferentes enfoques. No estamos de acuerdo con su religión, no los honramos por sus creencias, pero tampoco los desdeñamos. Simplemente los respetamos."

Retomando la experiencia anterior. ¿Cuántas guerras no hemos causado simplemente por ser radicales en nuestras creencias y no respetar una postura diferente? Creo que en la relaciones humanas lo más importante es el respeto, ante todo. Tampoco nos haría daño abrir un poco nuestra mentalidad. Escuchar las ideas de otros. Ése es de hecho, el método filosófico de la dialéctica: uno afirma, otro niega y otro supera. Escuchar otros puntos de vista, tomar su verdades y juntarlas con las nuestras nos puede hacer crecer como personas y sociedad. Tratemos de dejar de querer imponer nuestras ideas, y escuchemos las de otros.

     Termino con una reflexión que me pareció muy interesante. Mientras la doctora platicaba de sus costumbres, comenzó a hablar de las fiestas de cumpleaños. Los aborígenes al parecer, no le encontraron ningún sentido a esta costumbre. Ellos entendieron que lo único que celebrábamos era el tiempo, hacernos un año más viejos; y no pudieron encontrar mérito alguno en simplemente dejar pasar el tiempo, naturalmente. ¿Entonces ellos no hacían celebraciones? Claro que sí. Cuando algún miembro de la tribu se hacía una mejor persona, entonces la comunidad hacía un festejo. Celebrar el tiempo de vida vs. celebrar que nos hacemos mejores personas. Le encuentro más sentido a la segunda, creo que esa sí conlleva un mérito y es digna de celebración.

      Estas son sólo algunas de las muchas experiencias y reflexiones narradas en Voces del Desierto. Espero que les haya interesado y recomiendo que lean este libro.






1 comentario: